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POLINIZADOS POR SU VIDA

  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

Estos son artículos diferentes a los que regularmente publico en este blog. Y serán compartidos los domingos. Bienvenidos a "Susurros dominicales". ¡Qué los disfrutes!



Los lirios son polinizados en verano y dan un precioso espectáculo. Sus flores de brillantes colores y sus partes reproductivas sobresalientes, atraen a los polinizadores de una forma asombrosa.


El lirio es una angiosperma, tiene sus semillas en un pistilo, es decir que puede encapsular las semillas en un fruto, para atraer a los polinizadores que propaguen las semillas; por eso es una maravillosa flor porque puede sobrevivir en cualquier ecosistema. Cuando un polinizador llega a sus extensas superficies y goza de ese exquisito néctar, se irá a buscar otra planta de la misma especie para degustar más de lo mismo, pero se lleva sobre sí, el polen que llegará al estigma (órgano femenino) de otro lirio para polinizarlo y así iniciar un nuevo ciclo de vida, comenzando con la fecundación, pasando a la dispersión, para que luego caiga en tierra la nueva semilla y así esperar que se den las condiciones para volver germinar una nueva flor.


El Señor es nuestro polinizador, es el que poliniza este lirio, que somos tú y yo, con su perfección y con su vida. Es algo que proviene de Él, de su infinita misericorida y por su gracia, no viene como producto de nuestros actos y nuestros ritos para llegar a ser "santos", es una labor maravillosa de nuestro Dios. Lo atraemos, no por nosotros, sino porque ve el reflejo de su Hijo en nuestro interior, observa su hermosura, su perfección y su belleza en nuestra vida.


¿Qué debemos hacer? Dejar al Señor hacer su trabajo, someternos a su maravillosa labor sin estorbar. La flor no hace nada, ella solo deja que sus pétalos atraigan a los polinizadores y que la naturaleza haga su parte; así debemos hacer nosotros, no es con nuestra fuerza o poder, es con el poder de su Espíritu Santo.


Confiando de esto: que el comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará, hasta el día de Jesús el Cristo. Filipenses 1:6.

El lirio es simplemente eso, una flor sencilla que crece en el jardín. Jesús es meticuloso con los detalles, Él conoce cada parte de nuestra vida, cada parte de su creación es observada por Él, nada se le escapa a su agudo ojo. En el bello contexto de Mateo 6, nuestro Señor invita a sus discípulos a observar con atención a los lirios del campo, a mirar su esplendor y su vestido. Fue una conversación entre amigos, en donde les enseñó cuánto valemos para Él y que no debemos preocuparnos por nuestras necesidades, pues primero debemos buscar su Reino y todo nos será añadido.


Somos eso, simples lirios que dependemos en cada paso de nuestro Dios. Cada parte de la naturaleza es sostenida y alimentada por su mano. Nadie se pregunta por qué el lirio es de color naranja o blanco, o por qué expele ese olor que no lo da la rosa. Todo es sustentado por nuestro buen Dios que nos ama hasta el infinito. Somos alimentados y sustentados como ese lirio. La vida de Dios en nuestro interior es la belleza que reflejamos en el exterior. ¿Cuál es nuestra Lumbre? Debe ser Él. ¿Cuál es la Gloria del Señor? Es su Hijo Jesucristo, el Resplandor del Padre.


La vida de la semilla hace brotar esas flores tan majestuosas, y así, la vida del Señor dentro de nosotros, nos da el esplendor, no para que brillemos, sino para que brille Él. Cuanto más brille el Señor, más nos pareceremos a Él. El destello que verán los demás en nosotros, será el resplandor de la Vida de Cristo. Nuestra vida será más limpia, nuestros pensamientos serán los pensamientos de Dios, puros y limpios, tendremos la mente de Cristo y las intenciones de Dios gobernarán en nuestro corazón.


Es la vida la que hace brotar la semilla haciendo que los bulbos se fortalezcan y se abran. Es la Vida de Dios lo que importa en nosotros, raíces hacia abajo y crecimiento hacia arriba, hacia la Estatura de la Plenitud de Cristo.


Y el remanente de la casa de Judá que se salve, echará de nuevo raíces por debajo y dará fruto por arriba. Isaías 37: 31 LBLA

Es un proceso interno y oculto a los ojos de los demás. Él, en silencio, toma ese polen sutilmente y lo introduce en el estigma de nuestro corazón y allí engendra una nueva vida, matando poco a poco nuestra vieja naturaleza.


Este extracto proviene de mi libro:





 
 
 

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